VOLVER

 


Volver, si, todos queremos volver. 

Y es que cada vez me encontraba más pérdida, más sonámbula en mi propia vida, buscando la salida hacia algo mejor ya que la realidad de hoy en día me estaba asfixiando. Mis pensamientos no tenía claro hacia donde dirigirse, llegaba a un momento que todo era del mismo color y al final no sabes que es lo que te hace bien: un tornado de emociones que solo da vueltas sin rumbo y sin ningún fin. Y ahí me encontraba yo, buscando de nuevo el sentido de todo. Me perdía constantemente mientras mi vida seguía conmigo dando tumbos hacia donde creía que me sentía bien. Esta nueva realidad no ha pillado desprevenido y donde ya uno se encontraba poniendo en orden su vida, esto ha venido a descolocarla más aún. 

Y fue entonces cuando entre todo ese tumulto de cosas me vi, si, me vi a mi misma. Me oí en ese largo silencio que cubría mi alma, mirando a la nada y esperando nada. Solamente sintiendo un minuto de calma en mi interior, un alivio inesperado fuera de la gran ansiedad que estaba acostumbrada a sentir. Fue un momento de desconexión, de huida, de evasión...

Ese fue el momento en el que entendí que en mi vida caótica lo que más se veía era el ruido, si, el ruido de mis rutinas, de mis "como siempre" y del "era de esperar". Las rutinas que todo lo marcan, lo prevén y lo ordenan. Pero, ¿y lo demás? ¿Dónde se encuentran ese resto de cosas que también forman parte tu vida y que no prestas atención? Te ahogas en tu rutina de vida porque tu cabeza no concibe nada más, se acomodó a esa normalidad para nada normal. De ahí luego surge todo lo que he comentado hasta ahora, esa situación en la que como es mi caso, nos vemos envueltos todos. 

Entonces, aquí me encuentro hoy, haciendo autocrítica de mi misma para que os sirva de ejemplo o ayuda para realizar la vuestra propia. Ahora más que nunca debeos darle a la vida el valor que tiene y, sobre todo, mirar por nosotros mismos y por nuestra salud emocional. Aquí estoy dándome las mayores lecciones que en este momento necesito y cambiando poco a poco todo aquello que provocaba que me perdiera en mi misma y en mi caos emocional. Y ojalá tu, tomes la decisión de empezar a revivir. 

Dentro de nuestras obligaciones en la vida está también la de conectar con uno mismo y buscar nuestra mejor versión, luchar por lo queremos y disfrutar de lo que nos gusta. Pero estos queda escondidos tras las rutinas, les quitamos importancia y acabamos siendo entes de una realidad que nos domina. Así, te animo a que tomes conciencia de lo que te ocurre, te reencuentres con tus motivaciones y comiences a hacer cosas que te hagan feliz. 

Aunque la realidad en la que vivimos nos de limitaciones, aun hay muchas cosas que puedes hacer. 


Os recomiendo dos libros de Walter Riso:

  • "Enamórate de ti: el valor imprescindible de la autoestima"
  • "Desapegarse sin anestexia: cómo fortalecer la independencia emocional"

Sígueme en Instagram: Almas en Calma



Comentarios